Mensaje de Rectoria
 
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A PROPÓSITO DE LA FIESTA DE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE Y

DEL DÍA DEL EDUCADOR

 

Celebramos en este día (15 de mayo) la fiesta del Educador en honor a San Juan Bautista De La Salle, patrono celestial de los educadores, fundador de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas o De La Salle; quien nació el 30 de Abril de 1651 en Reims Francia y murió el 7 de Abril de 1719 en Rouan. Considero oportuno en el marco de esta celebración recordar algunos aspectos de su vida que debe iluminarnos y guiarnos a todos los lasallistas.

“Vivió en un mundo totalmente diferente del nuestro. Era el primogénito de una familia acomodada que vivió en Francia hace 300 años. Juan Bautista de La Salle nació en Reims, recibió la tonsura a la edad de 11 años y fue nombrado canónigo de la Catedral de Reims a los 16. Cuando murieron sus padres tuvo que encargarse de la administración de los bienes de la familia. Pero, terminados sus estudios de teología, fue ordenado sacerdote el 9 de abril de 1678. Dos años más tarde, obtuvo el título de doctor en teología. En ese período de su vida, intentó comprometerse con un grupo de jóvenes rudos y poco instruidos, a fin de fundar escuelas para niños pobres.

 

En aquella época, sólo algunas personas vivían con lujo, mientras la gran mayoría vivía en condiciones de extrema pobreza: los campesinos en las aldeas y los trabajadores miserables en las ciudades. Sólo un número reducido podía enviar a sus hijos a la escuela. La mayoría de los niños tenían pocas posibilidades de futuro. Conmovido por la situación de estos pobres que parecían "tan alejados de la salvación" en una u otra situación, tomó la decisión de poner todos sus talentos al servicio de esos niños, "a menudo abandonados a sí mismos y sin educación". Para ser más eficaz, abandonó su casa familiar y se fue a vivir con los maestros, renunció a su canonjía y su fortuna y a continuación, organizó la comunidad que hoy llamamos Hermanos de las Escuelas Cristianas”.

 

De su experiencia de vida podemos sacar varias enseñanzas que siempre serán actuales para todos los lasallistas sin importar si son hermanos, docentes, estudiantes, padres, etc. Veamos con atención algunas de ellas:

La primera y más importante: San Juan Bautista De La Salle fue un hombre de Dios. Desde niño supo confiar plenamente en el Señor. Siempre descubrió en los acontecimientos de su vida el llamado que Dios le hacía a ser su discípulo y a entregarse plenamente en sus manos. En todos los momentos de su vida emprendió nuevas aventuras de la mano de Dios, lo cual le permitió siempre salir adelante a pesar de las dificultades que se le presentaban en su caminar.

Un hombre sensible a la realidad de los menos favorecidos. Esta actitud lo llevó a querer buscar siempre formas de ayudar a la gente más pobre de la época, llegando incluso a vender todos sus bienes para ayudar a saciar el hambre de la gente; sin siquiera dejar algo para sí y su naciente congregación.

Un hombre que da respuestas concretas a necesidades concretas. Fruto de esa sensibilidad por las necesidades de los menos favorecidos decide asumir el compromiso de ayudar a formar a los niños más pobres de la época, reconociendo que en la educación estaba la base para el mejoramiento de sus condiciones de vida. Por eso se atreve a ayudar también a formar a los maestros pues se encontró con la dificultad de no tener la gente lo suficientemente preparada para educar a estos niños.

A ejemplo de nuestro Santo fundador, todos los lasallistas del mundo debemos interiorizar estas tres características de su personalidad. Debemos ser hombres y mujeres de Dios sensibles a las realidades sociales de nuestro país y con la capacidad de contribuir creativamente a dar respuestas y soluciones viables a cada una de ellas. Eso es SER LASALLISTA. Por eso no cualquiera puede ser un verdadero lasallista. No basta con portar el uniforme del colegio o el carné o la bata con la firma De La Salle. El Lasallista hace la diferencia con cualquier otra persona precisamente porque ha configurado su vida con la de Jesucristo y con la de SJBS. Un lasallista es consciente de sus valores y la responsabilidad que tiene de llevarlos siempre en su vida: FE – Fraternidad – Justicia – Servicio – Compromiso; valores que se desprenden desde luego de lo que significó la vida de nuestro fundador.     

Quiero felicitarlos en este día a todos ustedes, lasallistas de este Colegio, por la celebración de nuestra fiesta patronal un año más; pero de manera especial a los Docentes que hoy celebran el día del educador. Quiero darles las gracias por su entrega generosa, por sus trasnochos, desvelos, esfuerzos continuos por ayudar a formar a estos niños y jóvenes de manera integral a través del ejemplo y el testimonio más que a través del marcador y el tablero. Ustedes y yo tenemos una gran responsabilidad con el mundo y con Dios especialmente; y es precisamente el guiar y conducir a estos niños y jóvenes por el camino de la salvación. Será Dios quien recompense esta ardua labor que a diario desempeñamos y serán estos niños y jóvenes quien en un futuro muy próximo juzguen qué tan buenos educadores fuimos. Ellos, aunque en estos momentos no lo reconozcan, saben que un buen maestro es el que entrega todo de sí, los acompaña, les ayuda, les escucha; pero al mismo tiempo les exige.

Para finalizar quiero recordar las palabras de la Sagrada Escritura que reflejan ciertamente uno de los muchos propósitos de nuestra misión de educadores y anticipa la recompensa que tendremos, no sin antes felicitarlos en el día del educador: Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos”. Dn. 12,3.

HNO. CAMILO E. RODRÍGUEZ F. 
RECTOR

 
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