El fin y la naturaleza de una institución educativa Lasallista, se inspiran y se nutren –desde el proceso fundacional de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas- de la doctrina de la Iglesia sobre la Escuela Católica. “El fin de este Instituto (el de los Hermanos de las Escuelas Cristianas) es procurar educación humana y cristiana a los jóvenes, especialmente a los pobres, según el ministerio que la Iglesia le confía”. (Regla 3).
La “Declaración sobre el Hermano en el Mundo actual” acuñó una rica expresión que condensa, de cierta manera, los ideales que debe perseguir incesantemente la escuela Lasallista: ”Lo que primero importa es que las escuelas de los Hermanos, sean cuales fueren su naturaleza y su grado, se caractericen por la calidad de los estudios y la seriedad de la formación, como exigidas ambas por la honradez profesional y la dedicación a los jóvenes y a la sociedad”. (Declaración, 45).
Por “calidad en los estudios” se entiende, en toda la Congregación, que las instituciones educativas Lasallistas deben ir a la vanguardia en la enseñanza de las ciencias y de las artes y que deben resistir, sin mayor dificultad, un análisis comparativo respecto de la calidad en sus resultados académicos; en otras palabras, los estudiantes Lasallistas deben salir airosos en las más selectas pruebas interinstitucionales orientadas a medir su nivel académico.
La “seriedad en la formación” o, en otras palabras, “formar seriamente a un ser humano” involucra, al menos, cuatro grandes tareas de aprendizaje universalmente aceptadas:
1. Aprender a conservar la propia salud física y mental.
2. Aprender los fundamentos y las actitudes más pertinentes para lograr, en los diferentes ámbitos, la convivencia humana.
3. Aprender los fundamentos y los mecanismos que hacen viable la participación del individuo en el conjunto de la sociedad.
4. Aprender los fundamentos, las actitudes y las estrategias colectivas más pertinentes para conservar un hábitat en equilibrio ecológico, capaz de garantizar la vida en todas sus expresiones.
En el contexto de la escuela católica, la formación de un individuo quedaría gravemente incompleta si, además de las cuatro tareas anteriores, no se involucra explícitamente una tarea adicional:
5. Aprender los fundamentos, las actitudes más pertinentes, los mecanismos de participación y las estrategias colectivas para manifestar y alimentar su Fe, en la vida de la Iglesia particular y local.