Historia  
 

Prácticamente desde su llegada a Colombia en 1900, la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (Hermanos De La Salle) ha hecho presencia significativa en la región de los Santanderes: en el Colegio Provincial de Pamplona, en el Colegio San José de Guanentá de San Gil, en las ciudades del Socorro y Barichara, en Barrancabermeja, en Cúcuta y obviamente en Bucaramanga.

 

A la ciudad de Bucaramanga más concretamente llegaron los Hermanos en 1951, especialmente contratados por el Gobierno Departamental, para dirigir la Escuela de Artes y Oficios que más tarde se convertiría en el Instituto Técnico Superior “Dámaso Zapata” donde, aún hoy, los Hermanos ejercen la dirección del plantel.

 

Este afecto recíproco entre el Departamento de Santander y la Congregación desencadenó en la decisión por parte de los Hermanos de echar raíces más profundas en la capital de esta “altiva breña, a la que amamos con frenesí”.  Fue así como se fundó, en 1962, el Colegio La Salle, en el mismo sitio donde funciona en la actualidad

 

Desde ese entonces, Dios ha bendecido abundantemente a la sociedad bumanguesa por medio del Colegio: cerca de 3.500 egresados, bachilleres de gran calidad humana, intelectual, deportiva, ética, cívica y religiosa. Un sin número de familias beneficiadas con los efectos de una educación en los más altos valores familiares y sociales. Una inmensa labor de promoción social realizada, además, a través del manejo empresarial de la institución: Más de 120 empleos directos, un sin número de empleos indirectos, pago oportuno de las obligaciones tributarias y contribución con el ornato ciudadano.

 

Con mucha complacencia y sano orgullo registramos que el COLEGIO LA SALLE se ha posicionado y continúa en el rango máximo de desempeño: nivel MUY SUPERIOR, gracias a los resultados obtenidos por sus egresados en las pruebas del Icfes en los años 2001, 2002 y 2003; el Colegio ocupa, por tanto, un lugar de privilegio junto con otras instituciones colombianas y santandereanas de renombre.

 

Con el apoyo que siempre hemos recibido del Gobierno Departamental y Municipal confiamos en seguir ofreciendo a la niñez y a la juventud santandereanas una educación humana y cristiana de alta calidad que los capacite para que en el futuro más inmediato ingresen por mérito propio a las universidades y a los programas de su preferencia y para que en un futuro un poco más lejano puedan recoger las banderas de la convivencia cuidadana, del progreso social y del desarrollo científico-tecnológico  de la ciudad, del departamento y de la Nación.